En este artículo pondremos de manifiesto las dificultades que presenta la valoración clásica de la condición corporal aplicada a novillas lecheras. Además, también se presentarán algunos datos de referencia de este parámetro en función de la etapa de desarrollo, así como gráficos de granjas reales que nos hacen ver la necesidad de combinarlo con otros índices para poder conocer de forma más precisa la composición corporal (CC) de las novillas entre dos y tres años.

Una de las primeras cosas que debemos conocer es el peso vivo maduro y la altura media de cada rebaño (midiendo animales adultos de tercer parto entre 90-150 días en leche (DEL) y CC 3), para poder establecer los objetivos de crecimiento y de CC de cada fase. En el día a día es frecuente encontrarse con el uso de datos estándar aplicados de forma errónea para valorar el desarrollo de las novillas dentro de una granja concreta.

Tabla 1. Objetivos de peso, ganancia media diaria (GMD) y % del peso maduro en cada fase de la recría en función de distintos pesos vivos maduros (Dairy Calf & Heifer Association Gold Standards, 2016).

En este sentido, a la hora de valorar la composición corporal, puede ser adecuado separar el proceso de recría en tres etapas diferenciadas: la primera de ellas sería la fase lactante, la segunda abarcaría desde el destete hasta los 18 meses y la tercera se alargaría hasta el parto.

  1. Fase lactante

El objetivo de esta fase es doblar el peso de la ternera a los 60 días. Para ello, necesitaremos saber cuál es el peso medio de nuestras novillas en el nacimiento y hacer controles de peso en el destete.

A pie de granja, podemos valorar el desarrollo y la salud de las terneras lactantes encuadrándolas en una de las siguientes categorías, en base a su condición corporal:

  • Muy baja: nos revela que la ternera sufre o ha sufrido una enfermedad severa, como diarrea o neumonía. ¿Cómo podemos identificarlo? Tendremos animales con costillas y cadera muy marcadas, vértebras visibles y sin cubierta de grasa. Además, los animales presentan escasa masa muscular en el tercio posterior y el vientre está muy vacío. El objetivo sería tener menos del 5% de animales en esta categoría.

  • Baja: si es la CC generalizada en las terneras lactantes, nos puede dar pistas de un plano de alimentación bajo. Las costillas, vértebras y caderas son visibles y fáciles de palpar en los animales. El objetivo sería tener menos del 20% de terneras en esta categoría.

  • Adecuada: veremos animales “finos” y sanos que están creciendo a buen ritmo. Sólo serán visibles las últimas costillas y las extremidades traseras presentan bastante masa muscular.

  • Excelente: destaca por ser una ternera con forma redondeada en el tercio posterior y tanto las costillas como la cadera o las vértebras no son visibles.

Fase lactante
  1. Fase del destete hasta los 18 meses

Se trata de la fase más complicada a la hora de clasificar la composición corporal, especialmente en torno a la pubertad. Durante este período, podríamos utilizar la evaluación de condición corporal de Edmondson (como podemos observar en la gráfica 1), pero en la práctica este sistema no funciona tan bien para las novillas (particularmente en las menores de 12 meses). El motivo es que a esta edad depositan grasa en diferentes zonas a las vacas adultas y por eso será necesario prestar atención a la zona del pliegue de la babilla, la espalda y el pecho, más que a la zona de la base de la cola y el lomo.

Estas diferencias en la deposición de grasa, sumadas a la subjetividad, hacen que sea un desafío hacer puntuación de condición corporal en novillas jóvenes con este sistema. Por tanto, tendremos que utilizar criterios adicionales como la ganancia media diaria, la altura a la cadera o a la cruz, el peso o el índice de masa corporal (IMC), como puede verse en las gráficas 2 y 3. De esta manera, controlaremos la composición corporal de las novillas con el fin de evitar que ganen peso en forma de grasa.

Este punto es importante ya que el peso corporal es uno de los parámetros clave a la hora de decidir cuándo inseminar una novilla (55-60% del peso vivo maduro). También podemos utilizar la fertilidad como indicador subjetivo de mayor o menor riesgo de tener novillas sobre condicionadas por retraso en la concepción.

Gráfica 1: Valoración de la condición corporal de la recría de una explotación de La Coruña

Condición corporal novillas lecheras

Gráfica 2: Estimación del peso con cinta y medición de la altura al coxis de la recría en la misma explotación de La Coruña

índice masa corporal novillas lecheras

Gráfica 3: Cálculo de índice de masa corporal (peso/altura) de la recría en la misma explotación de La Coruña

  1. Desde los 18 meses hasta el parto

Durante este periodo utilizaremos el sistema de 5 puntos para conocer cómo están aprovechando nuestras novillas los nutrientes destinados a la reserva corporal (principalmente energía). En esta fase, la distribución de las reservas corporales sigue el mismo patrón que la vaca adulta y, por tanto, la valoración de la CC será más precisa.

El objetivo al final es obtener una puntuación entre 3,25 y 3,75 al parto, al igual que en las vacas adultas, que permita una reserva corporal adecuada para afrontar la primera lactación y evitar el sobre engrasamiento del canal del parto.

La CC en esta fase se podrá manejar de forma diferente dependiendo de si tenemos o no una ración preparto específica, un lote de primerizas postparto, etc.

 

Tabla 2. Condición corporal (CC) esperada, por meses de edad, para novillas en crecimiento (PennState University)

Conclusiones:

La valoración de la condición corporal en la fase de crecimiento sigue siendo un desafío y requiere un componente claro de observación, difícil de plasmar en un score o clasificación. Por lo tanto, la experiencia y el seguimiento a pie de granja son fundamentales para el éxito del programa.

En general, no existe un criterio definido sobre el sistema a utilizar ni sobre la periodicidad del chequeo en las diferentes fases, pero está claro que cuanto más frecuente sea la valoración, antes podremos tomar medidas para corregir posibles desviaciones.

Alternativas como el IMC pueden ser interesantes en la fase de crecimiento.

Los periodos de vigilancia especial serán la fase lactante, pre-inseminación y preparto, debido a que los errores cometidos en estas fases tienen gran repercusión en la producción futura.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Edmonson A.J., Lean I.J., Weaver L.D., Farver T., Webster G. (1989). A body condition scoring chart for Holstein dairy cows. J. Dairy Sci. 72: 68-77.

Dairy Calf and Heifer Association Gold Standards 2nd Edition; 2016.

Heinrich J., Jones C.M., Ishler V.A. (2019) Body Condition Scoring as a Tool for Dairy Herd Management. (citado 20 nov 2019) Disponible en: https://extension.psu.edu/body-condition-scoring-as-a-tool-for-dairy-herd-management.

López-Polvorinos R., Tejero C., Elvira L. and Juaristi J.L. (2018). Monitoring heifer growth: use of thoracic tape to estimate heifer’s body weight and body mass index to monitor dairy heifers’ growth. World Buiatrics Congress, Sapporo Agosto 2018.

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