El manejo de la recría no es un proceso complicado. De hecho, una de las claves del éxito es que sea sencillo. Pero si no se es constante, metódico y ordenado en el trabajo o no se le dedica el tiempo necesario, es difícil conseguir un buen resultado. En este post te daremos las claves sobre cómo prevenir la diarrea neonatal bovina.

A la hora de instaurar planes de prevención podemos recurrir al chequeo de los principales puntos clave, tal y como muestra el siguiente esquema:

Minimizar la presión de infección

Debemos maximizar la higiene con el fin de reducir la carga patógena al contacto con la ternera.

  1. Paridera. En ocasiones, el comienzo de la vida de una ternera no es nada fácil ya que el primer contacto es con frecuencia el suelo del pasillo del corral de las vacas secas o una paridera donde se han sucedido los partos con escaso mantenimiento. Por ello, maximizar la higiene en la zona de partos y retirar la ternera lo antes posible es fundamental.

  2. Alojamiento. El alojamiento de las terneras en caseta individual durante las primeras semanas de vida es una medida muy eficaz. Sin embargo, la forma en la que realizamos la limpieza y la desinfección de las casetas es clave para que esta medida sea realmente eficaz en la práctica.

  3. Equipo de alimentación. Es imprescindible mantener una adecuada limpieza y desinfección de cubos/biberones, tetinas utilizadas para alimentar a las terneras, etc.

Diagnóstico etiológico

Dentro de las causas infecciosas, la más frecuente es la que conocemos como diarrea neonatal indiferenciada que puede ser causada por distintos patógenos (ver Tabla 1) que pueden actuar de forma aislada o de forma mixta, participando varios de ellos a la vez.

Tabla 1. Principales agentes involucrados en la diarrea neonatal indiferenciada

Revisión de la alimentación de los terneros durante las primeras semanas

Las terneras que disponen de leche o lactoreemplazante sin restricción ingieren alrededor del 20% de su peso vivo, en torno a los 8-10 litros por día. Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿quién se equivoca, la naturaleza o nosotros cuando alimentamos con sólo dos litros de leche por toma durante las primeras semanas de vida?

El principal motivo suele ser el convencimiento de que, al aumentar la cantidad de leche, las terneras enfermarían de diarrea neonatal. Sin embargo, lo que en realidad ocurre con este programa de alimentación es que, durante las épocas de frío, prácticamente no se cubren las necesidades energéticas de mantenimiento. Como consecuencia, las terneras apenas crecen y son más susceptibles de enfermar, ya que su sistema inmune no dispone de la energía suficiente para poder funcionar adecuadamente.

Ternera neonata

Maximizar inmunidad

Para ello será clave instaurar un plan preventivo específico frente a la diarrea neonatal y realizar un correcto encalostrado de las terneras.

  1. Encalostrado

Hay cuatro puntos claves a tomar en cuenta para un buen encalostrado:

  • Cuándo: primera toma y ordeño del calostro antes de 4-6 horas tras el parto.
  • Cuánto: un 10% del peso vivo en la primera toma (3,5-4 litros de calostro).
  • Calidad: seleccionar para la primera toma calostro de alta calidad, usando el calostrímetro (color verde) o refractómetro de BRIX (>23º).
  • Contaminación: maximizar la higiene y minimizar el tiempo que se mantiene a temperatura ambiente antes de administrar para evitar que se multipliquen las bacterias.
  1. Plan preventivo: vacunación de las madres y/o prevención de criptosporidiosis.

La eficacia de la vacunación de las madres está demostrada, ya que reduce la morbilidad y la mortalidad por diarrea frente a los tres principales agentes implicados (rotavirus, coronavirus y E. coli).

En caso de que además tengamos problemas de criptosporidiosis será necesario completar la vacunación con un tratamiento preventivo con halofuginona, revisar la alimentación y los protocolos de limpieza y desinfección.